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La red social – David Fincher [2010]

03/11/2010 Deja un comentario

¿Sorprende? He decidido escribir algo sobre esta película un poco por gusto y un poco por obligación. Tengo que entregar una crítica bien estructurada el próximo lunes así que podéis consideraros una especie de betatesters. Pero además, el caso es que enlaza perfectamente con lo que dejé dicho respecto a Exit through the gift shop: el misterio del éxito social, un hito más en la historia de la humanidad.

Antes de nada, debo dejar claro que la película me ha decepcionado un poco, pero eso ha sido más por no consultar nada sobre ella antes de verla. Pensaba que trataría el tema de la privacidad y no que expondría la historia de Facebook  y de los juicios entre los creadores y/o inspiradores.

La privacidad es el tema estrella y, no os mentiré, es lo que me interesa. No necesariamente en los términos en los que se ha planteado en algunas ocasiones, no se trata de una cuestión de grandes corporaciones desalmadas que quieran robarnos cada segundo de nuestra vida. Cuando te registras en Facebook aceptas un contrato en el que cedes los derechos de todo lo que compartes. Es decir, que menos quejarse y más leer, y eso también va por mi.
Lo que me interesa es el fenómeno social en sí, que el mismo Zuckerberg (o los guionistas) comparan con la moda. Un proyecto que pretende ser elitista, una suerte de fraternidad virtual, crece hasta convertirse en la definición de lo público. Más allá de la ironía del tema yace la digitalización de la vida. Podemos considerarlo un paso más en la evolución de la humanidad, es una opción factible. Al fin y al cabo la escritura también supuso una transformación similar, seguimos teniendo ese sentimiento de que algo se omitió cuando se fijó en un sistema simbólico. Como siempre, el aire que se nos escapa entre los dedos se pierde, no conseguimos traducirlo al nuevo código.

La relación con la moda es legítima, ya que al fin y al cabo las variables las conocemos,  sólo se han fijado en un conjunto de útiles criterios con los que clasificar toda nuestra vida social. Pero lo que ha cambiado es el medio, y éste permite una difusión inimaginable, como una gota de tinta que cae en un cubo de agua. No creo que seamos concientes de los límites de internet, sobretodo los que tenemos tan interiorizado su uso. El problema es que todo lo que se “comparte” adquiere una entidad que supera nuestra consideración hacia ella. Lo que podríamos pensar como una broma o algo puntual, incomprensible sin su contexto, se convierte en objeto de reconocimiento y, como tal, se introduce en el circuito de la opinión. Esto no difiere demasiado con lo que comenté de las obras de MBW en la película de Banksy.

Sin embargo, multiplicad esos elementos por millones de manera instantánea a cada segundo. Parece como si el universo haya vuelto a nacer, se ha recomenzado la partida y algun dios ha puesto en marcha la probabilidad por segunda vez.  Millones de entidades de nueva creación cuyo objetivo es atraer la atención, las nuevas criaturas digitales. ¿Qué posibilidades tengo de ser leído? ¿Y de ser comprendido?

La red social –>Ficha IMDB

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Exit throught the gift shop – Banksy [2010]

21/10/2010 2 comentarios

Después de pasarme todo el viaje de vuelta a casa discutiendo sobre qué es y qué no es el arte, si es que es algo, busco información y leo que puede que todo sea un montaje de Banksy (o de cualquiera), que Mr Brainwash (MBW) puede no ser más que otro producto de los que él vende, y ¡me parece perfecto! De hecho,  lo digo porque cuadra con la tesis que he mantenido en toda esa conversación y verse confirmado por nuevos datos siempre anima a crear un post para celebrarlo.

No pienso adoctrinar a nadie y mis ideas tienen tan poca consistencia que no creo que resulten ofensivas. Hace poco me dijeron, si lo recuerdo bien, que hablaba con palabras de humo, y creo que tenían razón. Así que, en un ejercicio de irresponsabilidad, sigo escupiendo humo al decir que la obra de arte, tal como nos la presenta la película, no es tanto los cientos de cuadros que MBW ha ideado y cuyos empleados han realizado, sino que se trata de todo en general, todo lo que ocurre. No lo negaré, es legítimo pensar que eso es estúpido, pero en una época en que la reproductibilidad técnica está en su máximo esplendor y nadie está ni estará seguro de que sus palabras no son trozos de diálogos cinematográficos cuya autoría se ha olvidado,  lo más valioso no es lo que queda para la posteridad sino lo que ocurre,  sin más. Constantes actuaciones, reproducciones de textos e ideas, movimientos de danza construidos a partir del gesto que abre una puerta, se expanden en todas las direcciones abiertas por los sentidos de los demás. En pocas palabras, el arte es básicamente público. Y en eso, señoras y señores, MBW es un genio. Por todo lo que consigue estando algo más que “un poco loco” y teniendo la pasta para hacerlo.

De hecho, si aceptamos la teoría de que esto no es más que una vuelta de tuerca, lo único que hace es multiplicar por mil su valor, porque muestra claramente cómo todo está envuelto por un discurso que lo legitima o, mejor dicho, lo vende como the next big thing, perpetuando así las teorías sobre lo original cuando todo al fin y al cabo es lo mismo. Por mucho que pueda interpretarse que Banksy está criticando la mercantilización de una práctica querida por él y por sus compañeros, tanto la originalidad como la técnica ya no son valores a tener en cuenta.  Ahora lo que funciona es ir a lo grande en el ámbito social, de ahí los flash mobs y los trends. Y para un tío como yo, que cualquier “hola” supone un reto, estas concentraciones, junto con las expectativas, las teorías, las emociones, son un espectáculo humano digno de admirar. Más allá de si cumple los requisitos técnicos o si expone algo nuevo.
Quizá sea algo más sociológico que otra cosa, o quizá después de leer tanto a Adorno he empezado a encontrarle el mérito a la potencia propagandística de la industria, pero el caso es que todo eso me parecen obras de arte. No obstante, de la misma manera que las performances, los graffitis y demás, no creo que deba ser perpetuado, la gracia no está ahí, en la historia que pueden crear, sino en el presente que producen, incluyendo la crítica y a la resistencia que generan.

Exit through the gift shop –> Ficha IMDB

Más allá de lo pasional que pueda ser el post, echadle un ojo a algunas de las obras de Bansky.

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The Dreamers – Bernardo Bertolucci y Gilbert Adair [2003]

11/09/2010 1 comentario

“Un cineasta es como un mirón, un voyeur. Es como si la cámara fuera la cerradura del cuarto de tus padres. Los espías y te da asco, te sientes culpable, pero no puedes dejar de mirar. Convierte las películas en crímenes y los directores en criminales. Como si debiera ser ilegal.”

En este sentido The Dreamers parece estar formulado como una disculpa, pero ya es demasiado tarde pues el mundo de Théo e Isabelle es demasiado atractivo para salir de él, estamos completamente deslumbrados, no podemos mirar desde fuera. Aunque Matthew pretenda corregir lo abyecto de ese sueño no puede evitar enamorarse de él.

El famoso pasaje de La vida es sueño, las Meditaciones de Descartes o las paranoyas pseudocientíficas del cine actual (Matrix, Orígen,etc.) no consiguen más que rascar la superficie. No se trata de que exista un mundo construido a nuestro alrededor, a modo de cuatro biombos por paredes y un techo de plástico. La ilusión de todas esas construcciones es que no se necesita más que un instante de lucidez para destruirlo, como si fuera tan débil.
El universo que se percibe en ese pequeño piso de centro de París no se cae tan fácilmente, es el resultado de años de tejido e imbrincación de imágenes hasta que todo llega a la harmonía que Matthew encuentra en un mechero, hasta que todo se vuelve traducible. Lo pueril del hecho no debe despistarnos de lo que se esconde detrás, de lo que la película va presentando a medida que profundiza en los dos hermanos. No se trata de un simple juego, sino de la base de su percepción. Todo lo observado es filmado y proyectado, es recibido a través de la pantalla. Todos los sonidos son reproducidos. Todas las caricias son referencias, los gestos son imitaciones. Hasta la muerte es un homenaje.

El “sueño” de los dos hermanos tiene la misma estructura distributiva que la “realidad” de Matthew: una parte de amistad y diversión, amor incondicional y condicionado, una idea de cómo debería ser el mundo y una idea de cómo es en realidad. Aquí es donde yo interpreto la disculpa del cineasta, que sabe que su oficio se ha convertido en un eje rector del mundo moderno con las consecuencias más estrambóticas. De esta manera se nos presenta una versión de los conflictos del Mayo del 68 en París, desde detrás de la ventana, a la luz de una lámpara con la forma de Mao. Pero también desde el suelo, en la comodidad del apaleamiento policial.

La dramatización de la realidad es un camino sin vuelta atrás, la ya mercantilizada cultura popular se expande por doquier y conquista los sentidos de cada uno de nosotros, convirtiendonos en personajes secundarios, transformando las cosas en objetos y las conversaciones en slogans.
Conciente de todo esto, Bertolucci se esfuerza, en cada plano, por hacernos conocer a los personajes, a los actores, a la casa, con la cortesía de quien mira el título del libro antes de apoyarse sobre él, a sabiendas de que aunque no se pueda salir hay que intentarlo.

The Dreamers – IMDB

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Le temps du loup (El tiempo del lobo) – Michael Haneke [2003]

07/04/2010 Deja un comentario

Introducir o explicar Le temps du loup es soberanamente difícil,  sobretodo si el que pregunta espera conseguir una rápida sinopsis con la estructura clásica de principio, nudo y desenlace. El cine de Haneke es antinarrativo, en el sentido que no plantea una situación concreta, es decir, un principio definido, ni ofrece un desenlace de los acontecimientos. La película es todo nudo, nos introduce directamente en la acción sin responder deliberadamente a las preguntas típicas.

Escribir una introducción de mi puño y letra sería altamente pretencioso además de difícil, pues supondría de alguna manera traicionar a Haneke en su elección.

Entonces,  ¿qué me queda por hacer? Como ya he dicho, no pretendo nunca ser ni exhaustivo ni definitivo, ya que no tengo ningún todo al que apelar. Sí que me place ofrecer criterios, más si están respaldados en análisis tan increibles como los de Th. W. Adorno. Por eso os dejo con un extracto de Dialéctica Negativa, como una posible aproximación a la interpretación de Le temps du loup, que puede verse como se ha visto (puro hobbesianismo) o se le puede dar un aire diferente.

El principio de convertibilidad, la reducción del trabajo humano al abstracto concepto universal del tiempo medio de trabajo, tiene un hondo parentesco con el principio de identificación.  Su modelo social es el canje, y éste no existiría sin quél; el cambio hace conmensurables, idénticos, a seres y acciones aislados que no lo son. La extensión del principio reporta el mundo entero a lo idéntico, a la totalidad. Por el contrario, negar abstractamente el principio, proclamar a mayor gloria de la irreductibilidad de lo cualitativo el idel de que ya no se debe proceder paso a paso, significaría buscar excusas para recaer en la injusticia anterior. […]De anular simplistamente la categoría numérica de convertibildidad, harian su aparición entre nosotros la apropiación inmediata, la violencia, es decir, el puro privilegio de monopolios y camarillas. La crítica del principio de convertibilidad como instancia identificadora del pensamiento busca la realización de ese ideal de cambio libre y justo, que hasta ahora no fue más que un pretexto. […] Se trata de si la conciencia quiere afirmar y fomentar la identidad como lo último y lo absoluto, teóricamente y con consecuencia práctica, o si la siente como el aparato unviersal de coacción, tan necesario a fin de cuentas para escapar a la coacción universal, ya que la libertad sólo puede de hecho realizarse pasando por la coacción civilizadora y no como retour à la nature.

Th.W.Adorno: Dialéctica Negativa, Taurus, Madrid, 1990, pág. 150

El tiempo del lobo –>http://www.imdb.com/title/tt0324197/

PD: Obvio el debate que podría surgir con el personaje del niño ya que es carne de comentario, si os animáis.

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