Inicio > Cine, sobre Cine > The Dreamers – Bernardo Bertolucci y Gilbert Adair [2003]

The Dreamers – Bernardo Bertolucci y Gilbert Adair [2003]

“Un cineasta es como un mirón, un voyeur. Es como si la cámara fuera la cerradura del cuarto de tus padres. Los espías y te da asco, te sientes culpable, pero no puedes dejar de mirar. Convierte las películas en crímenes y los directores en criminales. Como si debiera ser ilegal.”

En este sentido The Dreamers parece estar formulado como una disculpa, pero ya es demasiado tarde pues el mundo de Théo e Isabelle es demasiado atractivo para salir de él, estamos completamente deslumbrados, no podemos mirar desde fuera. Aunque Matthew pretenda corregir lo abyecto de ese sueño no puede evitar enamorarse de él.

El famoso pasaje de La vida es sueño, las Meditaciones de Descartes o las paranoyas pseudocientíficas del cine actual (Matrix, Orígen,etc.) no consiguen más que rascar la superficie. No se trata de que exista un mundo construido a nuestro alrededor, a modo de cuatro biombos por paredes y un techo de plástico. La ilusión de todas esas construcciones es que no se necesita más que un instante de lucidez para destruirlo, como si fuera tan débil.
El universo que se percibe en ese pequeño piso de centro de París no se cae tan fácilmente, es el resultado de años de tejido e imbrincación de imágenes hasta que todo llega a la harmonía que Matthew encuentra en un mechero, hasta que todo se vuelve traducible. Lo pueril del hecho no debe despistarnos de lo que se esconde detrás, de lo que la película va presentando a medida que profundiza en los dos hermanos. No se trata de un simple juego, sino de la base de su percepción. Todo lo observado es filmado y proyectado, es recibido a través de la pantalla. Todos los sonidos son reproducidos. Todas las caricias son referencias, los gestos son imitaciones. Hasta la muerte es un homenaje.

El “sueño” de los dos hermanos tiene la misma estructura distributiva que la “realidad” de Matthew: una parte de amistad y diversión, amor incondicional y condicionado, una idea de cómo debería ser el mundo y una idea de cómo es en realidad. Aquí es donde yo interpreto la disculpa del cineasta, que sabe que su oficio se ha convertido en un eje rector del mundo moderno con las consecuencias más estrambóticas. De esta manera se nos presenta una versión de los conflictos del Mayo del 68 en París, desde detrás de la ventana, a la luz de una lámpara con la forma de Mao. Pero también desde el suelo, en la comodidad del apaleamiento policial.

La dramatización de la realidad es un camino sin vuelta atrás, la ya mercantilizada cultura popular se expande por doquier y conquista los sentidos de cada uno de nosotros, convirtiendonos en personajes secundarios, transformando las cosas en objetos y las conversaciones en slogans.
Conciente de todo esto, Bertolucci se esfuerza, en cada plano, por hacernos conocer a los personajes, a los actores, a la casa, con la cortesía de quien mira el título del libro antes de apoyarse sobre él, a sabiendas de que aunque no se pueda salir hay que intentarlo.

The Dreamers – IMDB

Anuncios
Categorías:Cine, sobre Cine Etiquetas: , , , ,
  1. Nap. Las.
    13/09/2010 en 06:57

    A veces me lamentaba de no haber pensado algo antes que otros. La analogía con Origen es genial. Le felicito. Compararla con Avatar o Blade Runner, como se hace, ya da una idea de muchas cosas sobre nuestro presente. Le felicito.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: